Reviews and news about spanish and portuguese writing authors, ibero-american cinema and arts Comments, ideas, reviews or whatever to: d.caraccioli @ yahoo.co.uk
Friday, May 08, 2009
Una llave en East Lansing
Soy una pieza de limado acero.
Mi borde irregular no es arbitrario.
Duermo mi vago sueño en un armario
Que no veo, sujeta a mi llavero.
Hay una cerradura que me espera.
Una sola. La puerta es de forjado
Hierro y firme cristal. Del otro lado
Está la casa, oculta y verdadera.
Altos en la penumbra los desiertos
Espejos ven las noches y los días
Y las fotografías de los muertos
Y el tenue ayer de las fotografías.
Alguna vez empujaré la dura
Puerta y haré girar la cerradura.
(Jorge Luis Borges)
Mi borde irregular no es arbitrario.
Duermo mi vago sueño en un armario
Que no veo, sujeta a mi llavero.
Hay una cerradura que me espera.
Una sola. La puerta es de forjado
Hierro y firme cristal. Del otro lado
Está la casa, oculta y verdadera.
Altos en la penumbra los desiertos
Espejos ven las noches y los días
Y las fotografías de los muertos
Y el tenue ayer de las fotografías.
Alguna vez empujaré la dura
Puerta y haré girar la cerradura.
(Jorge Luis Borges)
Tuesday, May 05, 2009
Gerald Martin: Gabriel García Márquez: A Life
Ariel Gonzalez reviews Gerald Martin's biography of Gabriel García Márquez


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Gerald Martin's biography of Gabriel García Márquez suffers from hero worship, but it provides essential insight into this morally myopic man, whose unwavering loyalty to an odious tyrant belies the wisdom and depth of humanity he has demonstrated in his novels and stories.
Notwithstanding the withholding of his formal approval, García Márquez placed no obstacles in Martin's path. Still, Martin had his work cut out for him. García Márquez likes to control his public image, so evasions and exaggerations had to be sifted through to arrive at an approximation of the truth.
Naturally Martin begins in Aracateca, García Márquez's birthplace and the model for his fictional Macondo in One Hundred Years of Solitude, the multigenerational epic read by millions on both sides of the equator. ''Gabo,'' as he is generally known, spent his first seven years in this Colombian backwater without his parents, who left him to find their fortune. But he was cared for and doted upon by his maternal grandparents, a pair of born storytellers who regaled him with magically realistic tales of love and war.
Notwithstanding the withholding of his formal approval, García Márquez placed no obstacles in Martin's path. Still, Martin had his work cut out for him. García Márquez likes to control his public image, so evasions and exaggerations had to be sifted through to arrive at an approximation of the truth.
Naturally Martin begins in Aracateca, García Márquez's birthplace and the model for his fictional Macondo in One Hundred Years of Solitude, the multigenerational epic read by millions on both sides of the equator. ''Gabo,'' as he is generally known, spent his first seven years in this Colombian backwater without his parents, who left him to find their fortune. But he was cared for and doted upon by his maternal grandparents, a pair of born storytellers who regaled him with magically realistic tales of love and war.
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Friday, March 20, 2009
Gabriel Garcia Marquez: One Hundred Years of Solitude
T. C. Boyle elects Gabriel Garcia Marquez' One Hundred Years of Solitude as his book of a lifetime.
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It may come as a great shock to my readers to discover that I wasn't always the elegantly dressed, highly attuned citizen of the world they have come to know. Far from it. In fact, for some time I was a quite clearly deranged wild-haired youth dressed in motley and living in hippie squalor in the gatehouse to a castle on the Hudson, in company with three dogs and three glowing specimens of my own species.
I was experiencing nature. And reading. (As well as other things it would be impolite to mention in a family newspaper.) In that period I came across the magical realists of Latin America: Borges, Cortazar, Asturias, Garcia Marquez.
I can still recall the excitement of stretching out my long undernourished frame on a very doggy sofa in front of the fire and coming upon the exquisite opening sentence (which I am quoting from the very copy I then held, which is, as you can imagine, much the worse for wear): "Many years later, as he faced the firing squad, Colonel Aureliano Buendia was to remember that distant afternoon when his father took him to discover ice."
I was experiencing nature. And reading. (As well as other things it would be impolite to mention in a family newspaper.) In that period I came across the magical realists of Latin America: Borges, Cortazar, Asturias, Garcia Marquez.
I can still recall the excitement of stretching out my long undernourished frame on a very doggy sofa in front of the fire and coming upon the exquisite opening sentence (which I am quoting from the very copy I then held, which is, as you can imagine, much the worse for wear): "Many years later, as he faced the firing squad, Colonel Aureliano Buendia was to remember that distant afternoon when his father took him to discover ice."
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Thursday, March 19, 2009
Man Booker International Prize
Mario Vargas Llosa shortlisted for Man Booker International Prize
The short for this year's Prize has just been announced:
Peter Carey (Australia)
Evan S. Connell (USA)
Mahasweta Devi (India)
E.L. Doctorow (USA)
James Kelman (UK)
Mario Vargas Llosa (Peru)
Arnost Lustig (Czechoslovakia)
Alice Munro (Canada)
V.S. Naipaul (Trinidad/India)
Joyce Carol Oates (USA)
Antonio Tabucchi (Italy)
Ngugi Wa Thiong'O (Kenya)
Dubravka Ugresic (Croatia)
Ludmila Ulitskaya (Russia)
The winner will be announced in May.
The short for this year's Prize has just been announced:
Peter Carey (Australia)
Evan S. Connell (USA)
Mahasweta Devi (India)
E.L. Doctorow (USA)
James Kelman (UK)
Mario Vargas Llosa (Peru)
Arnost Lustig (Czechoslovakia)
Alice Munro (Canada)
V.S. Naipaul (Trinidad/India)
Joyce Carol Oates (USA)
Antonio Tabucchi (Italy)
Ngugi Wa Thiong'O (Kenya)
Dubravka Ugresic (Croatia)
Ludmila Ulitskaya (Russia)
The winner will be announced in May.
Friday, March 13, 2009
Interview with Santiago Roncagliolo
Santiago Roncagliolo presented his new novel "Memorias de una dama" in Madrid.
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El escritor peruano Santiago Roncagliolo inocula buenas dosis de realidad y de historia en su nueva novela, Memorias de una dama, una obra protagonizada en parte por las mafias que durante décadas dominaron en el Caribe y en la que el autor realiza también una sátira del mundo literario.
"Nos hemos vuelto devoradores de realidad. Hace cuarenta años se podían publicar novelas como Rayuela o Cien años de soledad, pero ahora somos muy escépticos e incrédulos y hay que meter mucha realidad para que todo parezca verdad", afirma Roncagliolo.
Tras haberse convertido en 2006 en el ganador más joven del Premio Alfaguara con Abril rojo y haber publicado dos años antes la novela Pudor, traducida a más de diez idiomas y llevada al cine, Roncagliolo demuestra que en lo literario es ambicioso y hace una apuesta arriesgada en su nuevo libro.
Porque no es fácil combinar en una misma novela las vicisitudes de un joven escritor peruano -alter ego del propio Roncagliolo-, que llega a España "desesperado por entrar en el mundo editorial", con las memorias de una anciana millonaria y decadente, cuyo padre, "un pequeño Berlusconi de los trópicos", como lo define el narrador, fue golpista, fascista, agente de la CIA y hombre de la Cosa Nostra. Y todo ello en el convulso Caribe de los años treinta a los sesenta.
Roncagliolo (Lima, 1975) es consciente de que las dictaduras de Trujillo y de Batista, la revolución cubana de Fidel Castro y la influencia de la CIA y de la mafia en ese período "se conocen más o menos". Y sabe también que hay novelas excelentes sobre algunos de esos episodios, como La fiesta del Chivo, de Vargas Llosa, un escritor que sale a relucir varias veces en Memorias de una dama.
"Nos hemos vuelto devoradores de realidad. Hace cuarenta años se podían publicar novelas como Rayuela o Cien años de soledad, pero ahora somos muy escépticos e incrédulos y hay que meter mucha realidad para que todo parezca verdad", afirma Roncagliolo.
Tras haberse convertido en 2006 en el ganador más joven del Premio Alfaguara con Abril rojo y haber publicado dos años antes la novela Pudor, traducida a más de diez idiomas y llevada al cine, Roncagliolo demuestra que en lo literario es ambicioso y hace una apuesta arriesgada en su nuevo libro.
Porque no es fácil combinar en una misma novela las vicisitudes de un joven escritor peruano -alter ego del propio Roncagliolo-, que llega a España "desesperado por entrar en el mundo editorial", con las memorias de una anciana millonaria y decadente, cuyo padre, "un pequeño Berlusconi de los trópicos", como lo define el narrador, fue golpista, fascista, agente de la CIA y hombre de la Cosa Nostra. Y todo ello en el convulso Caribe de los años treinta a los sesenta.
Roncagliolo (Lima, 1975) es consciente de que las dictaduras de Trujillo y de Batista, la revolución cubana de Fidel Castro y la influencia de la CIA y de la mafia en ese período "se conocen más o menos". Y sabe también que hay novelas excelentes sobre algunos de esos episodios, como La fiesta del Chivo, de Vargas Llosa, un escritor que sale a relucir varias veces en Memorias de una dama.
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Thursday, March 12, 2009
Paco Ignacio Taibo II: Pancho Villa, roman d'une vie (Pancho Villa: una biografía narrativa)
Sébastien Lapaque reviews Paco Ignacio Taibo II's Pancho Villa, roman d'une vie (Pancho Villa: una biografía narrativa)
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Depuis que des conquistadors espagnols ont traversé l'Atlantique en emportant le Quichotte dans leurs bagages, l'Amérique latine n'en finit pas de s'inventer des personnages de chevaliers redresseurs de torts. De Simon Bolivar à Hugo Chavez, le fil est romanesque et l'écheveau littéraire. Entre Mexico et Buenos Aires, des millions d'hommes et de femmes soupirent au souvenir de guerriers romantiques et de bandits révolutionnaires droit sortis des grands livres hispaniques.
Romancier prolixe et lecteur passionné de littérature d'aventure, Paco Ignacio Taibo II a naguère magnifié la geste d'Ernesto Che Guevara, «dernier de nos illustres hommes à cheval, si chers à la tradition héroïque de l'Amérique latine» dans une biographie monumentale. Il raconte aujourd'hui Doroteo Arango Arámbula (1878-1923), héros de la révolution mexicaine connu sous le nom de Pancho Villa. Quatre ans de travail ont été nécessaires pour démêler la masse immense des sources et des témoignages. Plus encore que le Che, Pancho Villa a des allures de personnage de fiction. Il a raconté son histoire ; certains l'ont retracée après lui en ajoutant des détails, d'autres ont continué en insérant des chapitres inédits. De sorte qu'il est difficile aujourd'hui de distinguer le rêve et la réalité. «L'historien est bien obligé d'être fasciné par un tel personnage», constate Paco Ignacio Taibo II. Bandolero et voleur de bestiaux à quinze ans, incendiaire et assassin à vingt-cinq, Pancho Villa avait trente-deux ans lorsque Francisco Madero, l'apôtre de la révolution, le lança à la conquête de Ciudad Juárez, la plus grande ville de l'État du Chihuahua, posée sur la rive droite du rio Bravo, face à la ville texane d'El Paso. Au même moment, Emiliano Zapata se rendait maître du sud du pays.
Romancier prolixe et lecteur passionné de littérature d'aventure, Paco Ignacio Taibo II a naguère magnifié la geste d'Ernesto Che Guevara, «dernier de nos illustres hommes à cheval, si chers à la tradition héroïque de l'Amérique latine» dans une biographie monumentale. Il raconte aujourd'hui Doroteo Arango Arámbula (1878-1923), héros de la révolution mexicaine connu sous le nom de Pancho Villa. Quatre ans de travail ont été nécessaires pour démêler la masse immense des sources et des témoignages. Plus encore que le Che, Pancho Villa a des allures de personnage de fiction. Il a raconté son histoire ; certains l'ont retracée après lui en ajoutant des détails, d'autres ont continué en insérant des chapitres inédits. De sorte qu'il est difficile aujourd'hui de distinguer le rêve et la réalité. «L'historien est bien obligé d'être fasciné par un tel personnage», constate Paco Ignacio Taibo II. Bandolero et voleur de bestiaux à quinze ans, incendiaire et assassin à vingt-cinq, Pancho Villa avait trente-deux ans lorsque Francisco Madero, l'apôtre de la révolution, le lança à la conquête de Ciudad Juárez, la plus grande ville de l'État du Chihuahua, posée sur la rive droite du rio Bravo, face à la ville texane d'El Paso. Au même moment, Emiliano Zapata se rendait maître du sud du pays.
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Roberto Bolaño: 2666
Scott Esposito reviews Roberto Bolaño's 2666
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Bolaño's final, posthumously published novel, 2666, is dominated by the void. It most frequently manifests the void in the form of madness, madness that is often masked, as Bolaño puts it near the end, "under a suit of armor." This is a book mad with madness: mad artists, mad writers, mad poets, mad professors, mad murderers, mad cops, mad prisoners. Its characters are not so much fully realized individuals as searchers single-mindedly in pursuit of that one thing that will, momentarily, sate their madness.
Bolaño's novels are almost uniformly short; 2666 is huge, and the form sometimes feels like a clumsy one for the author. Some novelists, Pynchon for example, so revel in abundance that the spillage of words feels like an absolute necessity. For them, the huge novel is their one true form. Other novelists, DeLillo maybe, prove themselves capable of extending their austere, ascetic style to the massive confines of an Underworld. Bolaño, whose books rarely grew to more than 200 pages, whose books, when they did grow larger than that, tended to do so by piecing together smaller, self-contained sections, seems at times unable in 2666 to distinguish the necessary from the ornamental, or worse, the banal. His 2666 was originally conceived as five connected novellas, and those distinctions have been maintained in the final product, but none of the "novellas" of which 2666 is comprised reach the clean perfection of a By Night in Chile. 2666 is a different beast, a purposeful mess whose best section positively revels in carnage and chaos. But over the course of 900 pages, this approach yields mixed results. Considering the circumstances of its publication and its sheer mass, 2666 reaches us as Bolaño's most striking, his most anticipated book, but in the horserace that his works will undoubtedly run in the years and decades to come, my money rests confidently on The Savage Detectives.
Bolaño's novels are almost uniformly short; 2666 is huge, and the form sometimes feels like a clumsy one for the author. Some novelists, Pynchon for example, so revel in abundance that the spillage of words feels like an absolute necessity. For them, the huge novel is their one true form. Other novelists, DeLillo maybe, prove themselves capable of extending their austere, ascetic style to the massive confines of an Underworld. Bolaño, whose books rarely grew to more than 200 pages, whose books, when they did grow larger than that, tended to do so by piecing together smaller, self-contained sections, seems at times unable in 2666 to distinguish the necessary from the ornamental, or worse, the banal. His 2666 was originally conceived as five connected novellas, and those distinctions have been maintained in the final product, but none of the "novellas" of which 2666 is comprised reach the clean perfection of a By Night in Chile. 2666 is a different beast, a purposeful mess whose best section positively revels in carnage and chaos. But over the course of 900 pages, this approach yields mixed results. Considering the circumstances of its publication and its sheer mass, 2666 reaches us as Bolaño's most striking, his most anticipated book, but in the horserace that his works will undoubtedly run in the years and decades to come, my money rests confidently on The Savage Detectives.
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Interview with César Aira
Francisco Ángeles (La Nacion - Argentina) interviews César Aira.
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-¿Has pensado alguna vez que es muy complicado seguirte? Debe de ser muy difícil que te encuentres con alguien que haya leído tu obra completa, ¿no?
-Hay algunos que han tomado esa actitud un poco de coleccionista. Yo he editado en muchísimas editoriales. En la Argentina han proliferado estos últimos años pequeñas editoriales independientes que son mi terreno de juegos, mi playground favorito. Prefiero publicar con estos pequeños editores que suelen ser gente joven; algunas editoriales son unipersonales. Hoy en día los medios técnicos permiten hacer un libro con cierta facilidad, y toda editorial nueva que aparece en Buenos Aires o alrededores se inaugura con un libro mío, porque yo siempre estoy disponible. Me encanta porque me da una gran libertad. En general, a estos jóvenes les gusta lo que hago, y si yo estornudara, publicarían un estornudo mío. Sé que puedo darles cualquier cosa, puedo "subir la apuesta", digamos.
-Tienes una imagen de escritor hermético, no sé si difícil. Dicen que no te gustan las entrevistas.
-En la Argentina no doy entrevistas. Por supuesto, cuando empecé a publicar daba entrevistas a todos los que me la pedían, pero llegó un momento en que hubo demasiadas, y me di cuenta de que me absorbía mucho. Era algo que competía con mi trabajo propiamente dicho. En nuestro pequeño mundo todos se conocen y si le doy una entrevista a uno, va a venir otro a decirme "¿Por qué a él sí y a mí no?"
-Hay algunos que han tomado esa actitud un poco de coleccionista. Yo he editado en muchísimas editoriales. En la Argentina han proliferado estos últimos años pequeñas editoriales independientes que son mi terreno de juegos, mi playground favorito. Prefiero publicar con estos pequeños editores que suelen ser gente joven; algunas editoriales son unipersonales. Hoy en día los medios técnicos permiten hacer un libro con cierta facilidad, y toda editorial nueva que aparece en Buenos Aires o alrededores se inaugura con un libro mío, porque yo siempre estoy disponible. Me encanta porque me da una gran libertad. En general, a estos jóvenes les gusta lo que hago, y si yo estornudara, publicarían un estornudo mío. Sé que puedo darles cualquier cosa, puedo "subir la apuesta", digamos.
-Tienes una imagen de escritor hermético, no sé si difícil. Dicen que no te gustan las entrevistas.
-En la Argentina no doy entrevistas. Por supuesto, cuando empecé a publicar daba entrevistas a todos los que me la pedían, pero llegó un momento en que hubo demasiadas, y me di cuenta de que me absorbía mucho. Era algo que competía con mi trabajo propiamente dicho. En nuestro pequeño mundo todos se conocen y si le doy una entrevista a uno, va a venir otro a decirme "¿Por qué a él sí y a mí no?"
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Martin Solares: Les Minutes Noires (Los Minutos Negros)
Gérard Meudal reviews Martin Solares' Les Minutes Noires (Los Minutos Negros)
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On raconte que B. Traven, ce mystérieux écrivain allemand exilé au Mexique, aurait participé en 1947 sous une fausse identité au tournage du Trésor de la Sierra Madre, le film adapté de son roman par John Huston.
C'est l'une des figures tutélaires qui hantent l'étrange histoire racontée par Martin Solares dans Les Minutes noires. Un récit où l'on croise, pêle-mêle, un Père jésuite en délicatesse avec son évêque, plusieurs bandes rivales de narcotrafiquants, un Grizzli et un Chacal, le "Sherlock Holmes mexicain", qui s'agace toujours d'être comparé à un boniment littéraire, lui qui a arrêté le faussaire de Tampico et identifié l'assassin de Trotski, un fantôme qui vient se pencher sur l'auteur pour lui murmurer à l'oreille "pas vrai que dans la vie de chaque homme il y a cinq minutes noires ?", quelques hommes d'affaires véreux et même un extraterrestre qui ne serait autre que le roi des martiens. Ils sont si nombreux qu'il a fallu en dresser la liste en préambule comme dans une pièce de théâtre, et dans cet inventaire hétéroclite, on trouve même un élément totalement inattendu : un policier honnête.
Martin Solares reprend les codes et les situations d'une intrigue policière classique pour créer un univers où le lecteur est constamment placé sur une frontière fluctuante entre rêve et réalité, entre la fiction et l'authentique violence des faits. Dans la ville portuaire de Paracuan, Etat de Tamaulipas, un tueur en série a assassiné plusieurs fillettes.
L'enquête est rondement menée par la police locale, dont les méthodes sont d'une efficacité redoutable. Elles consistent à arrêter le premier venu et à l'inculper au mépris des preuves les plus évidentes, non par simple laxisme mais pour protéger le véritable coupable qui bénéficie de toutes sortes de protections. Quelques années plus tard, un journaliste vient déterrer cette histoire et, comme il se doit, est rapidement assassiné.
C'est l'une des figures tutélaires qui hantent l'étrange histoire racontée par Martin Solares dans Les Minutes noires. Un récit où l'on croise, pêle-mêle, un Père jésuite en délicatesse avec son évêque, plusieurs bandes rivales de narcotrafiquants, un Grizzli et un Chacal, le "Sherlock Holmes mexicain", qui s'agace toujours d'être comparé à un boniment littéraire, lui qui a arrêté le faussaire de Tampico et identifié l'assassin de Trotski, un fantôme qui vient se pencher sur l'auteur pour lui murmurer à l'oreille "pas vrai que dans la vie de chaque homme il y a cinq minutes noires ?", quelques hommes d'affaires véreux et même un extraterrestre qui ne serait autre que le roi des martiens. Ils sont si nombreux qu'il a fallu en dresser la liste en préambule comme dans une pièce de théâtre, et dans cet inventaire hétéroclite, on trouve même un élément totalement inattendu : un policier honnête.
Martin Solares reprend les codes et les situations d'une intrigue policière classique pour créer un univers où le lecteur est constamment placé sur une frontière fluctuante entre rêve et réalité, entre la fiction et l'authentique violence des faits. Dans la ville portuaire de Paracuan, Etat de Tamaulipas, un tueur en série a assassiné plusieurs fillettes.
L'enquête est rondement menée par la police locale, dont les méthodes sont d'une efficacité redoutable. Elles consistent à arrêter le premier venu et à l'inculper au mépris des preuves les plus évidentes, non par simple laxisme mais pour protéger le véritable coupable qui bénéficie de toutes sortes de protections. Quelques années plus tard, un journaliste vient déterrer cette histoire et, comme il se doit, est rapidement assassiné.
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Jorge Volpi: Le Jardin Dévasté (El Jardin Devastado)
Florence Noiville reviews Jorge Volpi's Le Jardin Dévasté (El Jardin Devastado)
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Dans les essais littéraires qu'il vient de publier en espagnol, Mentidas contajosas (Mensonges contagieux), Volpi s'amuse en effet à brouiller les lignes en mêlant l'essai à l'invention. De même dans Le Jardin dévasté, son dernier opus traduit en français, qu'il décrit comme une "mosaïque de roman, d'aphorismes et d'autobiographie".
Le livre s'ouvre sur un décompte macabre, celui des victimes en Irak. "Hier, soixante-sept. Aujourd'hui, "au cours d'une des journées les plus violentes", cent huit. (...) Nous entrevoyons les chiffres - sérénité de l'arithmétique - en avalant une cuillerée de yaourt ou en somnolant." Le narrateur, un double de Volpi, doit écrire un article : mille dollars pour 15 pages, avec un abstract, des notes en bas de page, une bibliographie...
Un abstract sur la guerre d'Irak ! Tout ça lui semble si dérisoire. Lui-même n'est-il pas caricatural ? "J'ai passé plus de quinze ans reclus dans la docte indifférence de la spécialisation : Emory, Cornell, Harvard. Là, j'ai échappé au temps, cumulé femmes et abandons, remâché mon écoeurement dans quelques articles et ouvrages d'analyse politique."
Au portrait de ce narrateur qui lui ressemble, Volpi oppose l'aventure de Leïla, une jeune Irakienne qui vient de perdre son mari et sa fille et décide de partir seule, sur leurs traces, de Mossoul à Kirkouk. Peu à peu, l'abstract va se transformer en roman. Un texte personnel aux accents sincères sinon naïfs, où Volpi raconte le périple de Leïla et dit sa désespérance sourde devant la détresse de cette jeune femme.
Le livre s'ouvre sur un décompte macabre, celui des victimes en Irak. "Hier, soixante-sept. Aujourd'hui, "au cours d'une des journées les plus violentes", cent huit. (...) Nous entrevoyons les chiffres - sérénité de l'arithmétique - en avalant une cuillerée de yaourt ou en somnolant." Le narrateur, un double de Volpi, doit écrire un article : mille dollars pour 15 pages, avec un abstract, des notes en bas de page, une bibliographie...
Un abstract sur la guerre d'Irak ! Tout ça lui semble si dérisoire. Lui-même n'est-il pas caricatural ? "J'ai passé plus de quinze ans reclus dans la docte indifférence de la spécialisation : Emory, Cornell, Harvard. Là, j'ai échappé au temps, cumulé femmes et abandons, remâché mon écoeurement dans quelques articles et ouvrages d'analyse politique."
Au portrait de ce narrateur qui lui ressemble, Volpi oppose l'aventure de Leïla, une jeune Irakienne qui vient de perdre son mari et sa fille et décide de partir seule, sur leurs traces, de Mossoul à Kirkouk. Peu à peu, l'abstract va se transformer en roman. Un texte personnel aux accents sincères sinon naïfs, où Volpi raconte le périple de Leïla et dit sa désespérance sourde devant la détresse de cette jeune femme.
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